
Águeda
Santa Águeda es patrona de las enfermas de cáncer de mama y de las enfermeras por la forma de su martirio: al rechazar al prefecto Quintiano, este ordenó que le arrancaran los pechos — pero en la cárcel fue sanada, según la tradición por una aparición de san Pedro. El vínculo inmediato entre su herida y las mujeres que padecen el mismo mal la convirtió en su intercesora y en patrona de quienes cuidan tales heridas. Los fundidores de campanas y los panaderos la reclaman por una confusión visual: el arte medieval representa a Águeda llevando sus pechos cortados en una bandeja, y los panes redondos que se bendicen en su fiesta (así como las campanas en forma de cúpula) recuerdan esa imagen — en Sicilia todavía se bendicen panes llamados «pechos de santa Águeda». Se la invoca contra el fuego y las erupciones del Etna porque, un año después de su muerte, los habitantes de Catania detuvieron una colada de lava llevando su velo frente al fuego que avanzaba — y por eso es también patrona de su Sicilia natal.
Santa Águeda fue una noble cristiana de Sicilia martirizada alrededor del año 251. Rechazó las pretensiones del prefecto romano Quintiniano y fue sometida a terribles torturas. Es invocada especialmente por quienes sufren de cáncer de mama.