
Inés
Santa Inés es patrona de las jóvenes y de la castidad por su propia historia: según la tradición, una niña romana de doce o trece años que rechazó casarse con un pretendiente pagano, declarando a Cristo su único esposo, y fue ejecutada por esa negativa. El vínculo inmediato entre su corta edad y su pureza consagrada la hizo patrona natural de las muchachas y de los novios que mantienen casto su amor hasta el matrimonio. Su patronazgo sobre los jardineros nace de su nombre: «Inés» se asoció al latín agnus, «cordero» — y así se la representa con un cordero, emblema de la inocencia mansa de la tierra tanto como de su pureza. En su fiesta se bendicen en Roma dos corderos cuya lana se teje en los palios de los arzobispos.
Santa Inés fue una joven cristiana romana martirizada alrededor del año 304 durante la persecución de Diocleciano. Con solo doce o trece años, se negó a casarse con un pretendiente pagano y fue condenada a muerte.