
Ambrosio
San Ambrosio es patrono de los apicultores y de los cereros por una leyenda de su infancia: mientras el niño Ambrosio dormía, se dice que un enjambre de abejas se posó sobre su rostro y dejó una gota de miel en sus labios sin dañarle — señal, declaró su padre, de la elocuencia melosa que vendría. De la abeja pasó naturalmente a la cera de su panal, y así a los que fabrican velas. Es patrono del estudio y de los estudiantes por ser uno de los cuatro grandes Doctores latinos, el obispo cuya predicación atrajo a san Agustín a la Iglesia. Sobre todo es patrono de Milán, la ciudad que gobernó como obispo durante veintitrés años.
San Ambrosio fue obispo de Milán de 374 a 397 y uno de los cuatro Doctores originales de la Iglesia. Gobernador romano antes de su inesperada elección como obispo, introdujo el canto de himnos en la Iglesia occidental y desempeñó un papel clave en la conversión de San Agustín.