
Agustín de Hipona
San Agustín es patrono de los cerveceros y de los impresores por su propio pasado célebre: sus Confesiones desnudan una juventud dominada por la bebida y la pasión desordenada antes de su conversión, y por eso lo reclaman quienes luchan con la botella — y los oficios que la trafican — al converso que conoció aquella esclavitud y fue liberado. Los impresores lo honran porque ningún Padre latino les dio más que componer; su vasta obra dio forma a la mente occidental, razón por la que es también patrono de los teólogos y de los estudiantes. Se le invoca contra los males de la vista por las dolencias oculares que la tradición le atribuye en la vejez. «Nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti», escribió — la frase que todo penitente reconoce.
San Agustín de Hipona fue uno de los más grandes teólogos y filósofos de la historia cristiana. Nacido en 354 en el norte de África, vivió una juventud disoluta antes de su dramática conversión, relatada en sus Confesiones. Como obispo de Hipona, sus escritos moldearon profundamente la teología occidental.