
Bárbara
Santa Bárbara es patrona de los artilleros, los mineros y los bomberos — cuantos trabajan con el fuego súbito y la explosión — por la leyenda de su muerte: cuando su propio padre la decapitó por la fe, al instante lo fulminó un rayo del cielo. Aquel golpe de fuego del cielo la hizo guardiana natural contra el rayo, la muerte súbita y la muerte sin preparación, y del rayo pasó su protección a la pólvora y al cañón, a la peligrosa hondura de la mina y a quienes combaten el fuego. El pañol de la pólvora en los buques de guerra se llamó largo tiempo «santabárbara» en su honor. También la reclaman los arquitectos y constructores, por la torre en que se dice que su padre la encerró.
Santa Bárbara, según la tradición, fue una joven del siglo III cuyo padre pagano la encerró en una torre. Tras convertirse al cristianismo, fue torturada y decapitada por su propio padre, quien fue inmediatamente fulminado por un rayo.