
Buenaventura
San Buenaventura es patrono de los teólogos porque fue uno de los grandes maestros de las escuelas medievales — el «Doctor Seráfico», Ministro General de los franciscanos y Doctor de la Iglesia, cuyos escritos, sobre todo El itinerario de la mente hacia Dios, enseñaron a generaciones a pensar en Dios con devoción. Contra los males intestinales se le invoca por tradición: una leyenda muy repetida cuenta que, siendo niño enfermizo, fue sanado por las oraciones de san Francisco de Asís, quien habría exclamado «O buona ventura!» («¡Oh buena ventura!»), dándole así su nombre — y la devoción agradecida ligó después su intercesión a quienes sufren dolencias corporales, especialmente del vientre. Como patrono de los trabajadores se le tiene sobre todo por modelo de labor incansable y humilde al servicio de la Iglesia.
San Buenaventura fue un fraile franciscano italiano, teólogo y Doctor de la Iglesia, conocido como el «Doctor Seráfico». Nacido alrededor de 1221, sirvió como Ministro General de la Orden Franciscana. Sus obras místicas son clásicos de la espiritualidad cristiana.