
Catalina de Siena
Santa Catalina de Siena es patrona de los enfermeros y de los enfermos porque, siendo joven terciaria dominica, cuidó los casos más repugnantes que ofrecían los hospitales de Siena — apestados, leprosos, una mujer cancerosa a quien los demás abandonaban — atendiendo a los desfigurados y moribundos con una ternura que la hizo su intercesora perpetua. Contra el fuego y para preservar de él se la invoca por tradición, por el ardor encendido de su caridad y por un relato según el cual yació una vez como en éxtasis sobre brasas ardientes sin sufrir daño. Como Doctora de la Iglesia que se atrevió a llamar al papa Gregorio XI de Aviñón de regreso a Roma, se la venera como patrona de Italia y, nombrada por el papa Juan Pablo II, copatrona de Europa.
Santa Catalina de Siena fue una mística, teóloga y Doctora de la Iglesia italiana que vivió de 1347 a 1380. Terciaria dominica, jugó un papel crucial en persuadir al Papa Gregorio XI de devolver el papado de Aviñón a Roma.