
Isabel de Hungría
Santa Isabel de Hungría es patrona de los panaderos y de los trabajadores de la caridad por la leyenda que corona su vida de misericordia: como en su casa le prohibían llevar pan a los pobres, su esposo la detuvo un día y le preguntó qué escondía en el manto — y al abrirlo, los panes se habían convertido en rosas, florecidas fuera de tiempo, en señal de que Dios bendecía su limosna secreta. Princesa que alimentaba y cuidaba a los menesterosos, fundó un hospital y repartió su riqueza, es la patrona natural de cuantos trabajan en la caridad, y de los enfermeros, las viudas y los sin techo — los mismos a quienes sirvió hasta su muerte a los veinticuatro años.
Santa Isabel de Hungría fue una princesa que dedicó su corta vida al servicio de los pobres y enfermos. Nacida en 1207, se casó a los catorce años con Luis IV de Turingia. Tras la muerte de su esposo en la Cruzada, regaló sus posesiones y se dedicó por completo a obras de caridad.