
Jerónimo
San Jerónimo es patrono de los traductores, de los biblistas y de los bibliotecarios por la razón más directa: realizó la Vulgata, la traducción latina de toda la Biblia desde el hebreo y el griego originales, que sirvió a la Iglesia de Occidente como texto oficial durante más de mil años. Para ello dominó las lenguas, rastreó manuscritos y trabajó durante décadas en su celda de estudio en Belén — la imagen misma del erudito ante su escritorio que tanto gustaron de pintar los artistas medievales y renacentistas, a menudo con un león a sus pies. De aquella vasta labor de cotejar y enmendar textos antiguos procede también su patronazgo de los arqueólogos y de cuantos escarban en el pasado. Es, con propiedad, patrono de los estudiantes y del estudio mismo de la Escritura.
San Jerónimo fue sacerdote, teólogo e historiador, conocido principalmente por traducir la Biblia al latín — la Vulgata —, que fue el texto estándar de la Iglesia Católica durante más de un milenio. Nacido alrededor del 347, era famoso por su erudición y su carácter fogoso.