
Joaquín
San Joaquín es patrono de los abuelos porque es, literalmente en la carne, el abuelo de Cristo — el padre de la Virgen María, según la antigua tradición conservada en el Protoevangelio de Santiago. Esa misma tradición sostiene que él y su esposa Ana eran ancianos y llevaban mucho tiempo sin hijos antes de que el ángel les prometiera una hija, lo que lo hace patrono natural de quienes padecen la infertilidad, de los esposos que anhelan un hijo y de los ancianos que aún esperan. Su patronazgo de los comerciantes de lino procede, según la leyenda, de haber sido un hombre acaudalado cuyas ofrendas en el Templo fueron rechazadas en cierta ocasión por no tener descendencia — y de los finos linos asociados a la holgura de la Sagrada Familia y a los pañales del Niño.
San Joaquín es venerado como el padre de la Santísima Virgen María y abuelo de Jesucristo. Según la tradición, él y su esposa Ana eran ancianos y no tenían hijos antes del nacimiento milagroso de María.