
Juana de Arco
Santa Juana de Arco es patrona de los soldados y de las mujeres militares porque fue, casi de modo único entre los santos, comandante en el campo de batalla: una campesina que, obedeciendo a las voces de san Miguel, santa Catalina y santa Margarita, condujo los ejércitos de Francia a liberar Orleans y vio coronar al rey en Reims. Es patrona de los prisioneros por el modo en que terminó su historia — traicionada, vendida a los ingleses, retenida entre cadenas y quemada en Ruan en 1431 tras un juicio injusto, para ser luego solemnemente rehabilitada y al fin canonizada en 1920. La invocan los falsamente acusados y cuantos padecen persecución por causa de la conciencia. Por encima de todo otro patronazgo, es la segunda patrona de Francia, la doncella que devolvió a su patria a sí misma.
Santa Juana de Arco fue una campesina francesa que, guiada por visiones celestiales, condujo al ejército francés a victorias decisivas durante la Guerra de los Cien Años. Nacida alrededor de 1412, fue capturada, juzgada por herejía y quemada en la hoguera en 1431 a los diecinueve años.