
Juan de la Cruz
San Juan de la Cruz es patrono de los místicos y contemplativos porque nadie ha trazado más hondamente el viaje interior del alma: sus tratados y poemas —«Subida al Monte Carmelo», «Noche oscura del alma», «Cántico espiritual»— cartografían las dolorosas purificaciones y la unión con Dios que recorre el contemplativo, y la Iglesia lo nombra Doctor de la teología mística. Es patrono de los poetas españoles porque esos mismos versos cuentan entre las cumbres de la lengua castellana, obra de un verdadero poeta tanto como de un santo. Fue, significativamente, en el sufrimiento donde se forjaron sus escritos: encarcelado y azotado por sus propios hermanos carmelitas, que se oponían a la reforma que compartía con Teresa de Ávila, compuso su más alta poesía en una celda oscura —la misma «noche oscura» que hizo luminosa para cuantos oran—.
San Juan de la Cruz fue un fraile carmelita español, místico y Doctor de la Iglesia. Nacido en 1542, se unió a Santa Teresa de Ávila en la reforma de la Orden Carmelita. Su poesía mística y sus escritos sobre la «Noche Oscura del Alma» están entre las mayores obras de la espiritualidad cristiana.