
Juan el Apóstol
San Juan el Apóstol es patrono de los teólogos y escritores porque la Iglesia le atribuye el cuarto Evangelio —cuyo sublime comienzo, «En el principio era el Verbo», le valió en Oriente el título de «el Teólogo»—, junto con tres epístolas y el Apocalipsis. Libreros y editores lo reclaman por la misma razón: es el apóstol de la Palabra escrita. Es patrono de la amistad y la lealtad sobre todo porque es «el discípulo a quien Jesús amaba»: en la Cena reclinó la cabeza sobre el pecho del Señor, solo entre los Doce permaneció fiel al pie de la Cruz, y allí Cristo le entregó a su propia madre (Juan 19,26-27). Añade la tradición que fue el único de los apóstoles en morir de muerte natural, sobreviviendo incluso a un intento de martirizarlo: el más leal hasta el fin.
San Juan el Apóstol, conocido como «el discípulo amado», era hijo de Zebedeo y hermano de Santiago. Al pie de la Cruz, Jesús le confió el cuidado de su madre María. Se le atribuyen el Evangelio de Juan, tres epístolas y el Apocalipsis.