
Juan María Vianney
San Juan María Vianney, el Cura de Ars, es patrono de los párrocos y confesores porque encarnó ese oficio como acaso ningún otro: destinado a una aldea oscura e indiferente, la convirtió con santidad y penitencia, y llegó a ser tan célebre lector de almas que acudían peregrinos de toda Francia y de más allá. En sus últimos años pasaba hasta dieciséis horas diarias en el confesonario, apenas comiendo o durmiendo, devolviendo a Dios a los penitentes uno por uno. Se le invoca en el combate espiritual porque soportó años de asaltos abiertos del demonio —al que llamaba con sorna «el Grappin»— mientras se afanaba por librar las almas del pecado. Es significativo que casi fracasara en sus estudios y a punto estuviera de no ser ordenado: prueba de que la santidad, no la agudeza, hace al sacerdote. Pío XI lo nombró patrono de todo el clero parroquial en 1929.
San Juan María Vianney, el Cura de Ars, es el santo patrón de los párrocos. Nacido en Francia en 1786, luchó con sus estudios pero fue finalmente ordenado. Asignado al pequeño pueblo de Ars, lo transformó con su santidad y su extraordinario don en el confesionario, donde pasaba hasta dieciséis horas al día.