
Judas Tadeo
San Judas Tadeo es patrono de las causas desesperadas y perdidas por un giro extraño y conmovedor de la historia: como su nombre se parecía tanto al de Judas Iscariote, el traidor, los fieles tardaron mucho en atreverse a invocarlo, por temor a la confusión —y así su intercesión quedó descuidada, reservada, por decirlo así, para los casos más desahuciados que ningún otro santo parecía atender—. Sostiene la tradición que, precisamente por ser tan poco solicitado, Dios le concede especial poder para socorrer en el extremo, y su fama de auxiliador de los abandonados creció hasta que innumerables santuarios y avisos de gratitud dan testimonio de su ayuda. Su patronazgo sobre los hospitales y sus trabajadores mana de la misma fuente: es el santo de quienes ya no tienen a dónde acudir. Según la tradición predicó el Evangelio hasta Persia, donde fue martirizado junto al apóstol Simón.
San Judas Tadeo, uno de los doce apóstoles de Jesús, es el santo patrón de las causas desesperadas y perdidas. No debe confundirse con Judas Iscariote; se cree que predicó el Evangelio en Judea, Samaria, Mesopotamia y Libia.