
Lucía
Santa Lucía es la patrona de los ciegos y de los enfermos de los ojos por su nombre y su leyenda a la vez: «Lucía» significa luz, y una tradición medieval cuenta que durante su pasión le arrancaron los ojos (o que ella misma se los arrancó) y le fueron restituidos milagrosamente — por lo cual el arte la representa llevando sus ojos en una bandeja. Esa misma relación con la luz explica que la reclamen los escritores, que necesitan ver con claridad, y los vidrieros y electricistas, que trabajan con la luz y la visión. Se la invoca contra las epidemias y los males de los ojos, y se la venera de modo especial en su Siracusa natal y en toda Sicilia.
Santa Lucía fue una joven cristiana de Siracusa, Sicilia, martirizada durante la persecución de Diocleciano alrededor del 304. Habiendo consagrado su virginidad a Dios, distribuyó su dote entre los pobres. Su nombre significa «luz».