
Escolástica
Santa Escolástica es invocada contra las tormentas por la escena más célebre de su vida, narrada por san Gregorio Magno. En su último encuentro anual rogó a su hermano Benito que se quedara la noche entera para hablar de Dios; al negarse él, ella inclinó la cabeza en oración y al instante estalló una violenta tormenta, tan recia que él no pudo marcharse — «A ti te rogué y no me escuchaste», le dijo, «así que escuchó Dios.» Tres días después murió, y Benito vio su alma subir al cielo en forma de paloma. Porque su oración dominó la tempestad, llegó a ser la santa a quien se acude contra las tormentas, y contra las convulsiones de los niños. Como hermana gemela de Benito y primera benedictina, es la patrona de las monjas benedictinas.
Santa Escolástica fue la hermana gemela de San Benito de Nursia y es considerada la fundadora de las monjas benedictinas. Nacida alrededor del 480, se dedicó a Dios desde temprana edad. Los hermanos se reunían una vez al año para conversaciones espirituales.