
Esteban
San Esteban es patrón de canteros y albañiles por el motivo más sencillo de todos: fue el primer mártir, lapidado hasta morir (Hechos 7,58-60), y quienes trabajan la piedra tomaron por suyo al santo muerto a pedradas. De esa misma lapidación viene su patronazgo contra los dolores de cabeza: los golpes que aplastaron su cabeza lo hicieron, por devoción analógica, el santo a quien se invoca contra las jaquecas y dolores de cabeza. Y porque fue el primero y principal de los siete diáconos que los apóstoles instituyeron para servir a las mesas (Hechos 6,5), es naturalmente el patrón de los diáconos. La tradición cristiana lo venera sencillamente como el protomártir, el primero en morir por Cristo orando por sus verdugos como hizo su Maestro.
San Esteban fue el primer mártir cristiano, uno de los siete diáconos nombrados por los apóstoles para cuidar a los pobres. Fue acusado de blasfemia y apedreado hasta la muerte mientras oraba por el perdón de sus perseguidores.