
María Magdalena
Santa María Magdalena es la patrona de los penitentes y de los conversos porque la tradición la identificó largo tiempo con la mujer arrepentida que lavó los pies del Señor con sus lágrimas y los secó con sus cabellos — imagen misma de un alma que del pecado se vuelve al amor. Es patrona de perfumistas y farmacéuticos por ese mismo detalle del Evangelio: acudió al sepulcro con aromas y ungüentos para ungir el cuerpo de Cristo, y es la mujer del frasco de alabastro de perfume precioso. Los peluqueros la reclaman por los cabellos con que secó sus pies. Como primera en ver al Señor resucitado (Juan 20,11-18) — la «Apóstol de los apóstoles» — es también modelo de los contemplativos que lo buscan.
Santa María Magdalena fue una de las seguidoras más devotas de Jesucristo. Estuvo presente en la Crucifixión y fue la primera testigo de la Resurrección, ganando el título de «Apóstol de los Apóstoles».